La luteína es un carotenoide que se encuentra de forma natural en alimentos de color amarillo, anaranjado y en algunos de color verde. El cuerpo humano no puede sintetizarla, por lo que es fundamental incluirla en la alimentación.
Una de las características de la luteína es que puede acumularse selectivamente en la retina, especialmente en la mácula, zona responsable de la visión central y de alta precisión. Por eso la luteína es conocida como «pigmento macular».
Mecanismos de acción de la luteína
Antioxidante: La retina es altamente sensible al daño oxidativo, provocado por la elevada exposición solar y su alto metabolismo. La luteína actúa neutralizando los radicales libres, reduciendo el daño.
Filtro de luz azul: La luteína tiene la capacidad de filtrar la luz azul, una radiación de alta energía que puede dañar las células fotorreceptoras.
Antiinflamatorio: La luteína disminuye los procesos inflamatorios implicados en el desarrollo de enfermedades oculares.
Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)
La DMAE es una patología progresiva que afecta la mácula y es una de las principales causas de pérdida visual en adultos mayores. Se caracteriza por el deterioro de la visión central, lo que impacta significativamente en la calidad de vida.
El estudio de Silvio Buscemi et al. encontró que la suplementación con luteína puede incrementar la densidad del pigmento macular. Otros análisis evidenciaron mejoras en parámetros como agudeza visual, sensibilidad al contraste y recuperación frente al deslumbramiento.
Fuentes alimentarias de luteína
- Espinaca
- Acelga
- Kale
- Brócoli
- Yema de huevo
- Pimientos
- Kiwi
- Naranja
¿Es necesaria la suplementación?
Dependerá del tipo de actividad, hábitos nutricionales y si existe diagnóstico o riesgo de DMAE. Estudios han utilizado dosis de 10 a 20 mg/día mostrando resultados beneficiosos. Sin embargo, la suplementación debe ser evaluada por un profesional de salud y no reemplaza los aliment